VIEJO, QUERIDO Y OLVIDADO SEMILLÓN

A pesar de todo el prestigio que posee en su terruño natal de Bordeaux y en muchas regiones del Nuevo Mundo, el Semillón no ha logrado mantenerse entre las preferencias de los consumidores argentinos. Sin embargo, algunas bodegas aún siguen apostando a este blanco fascinante.

En nuestro país, el Semillón cuenta con una historia no exenta de cierto dramatismo. A pesar de su susceptibilidad a las enfermedades criptogámicas, todo indica que la variedad fue una de las más plantadas a principios del siglo veinte, al punto de llegar a liderar los cultivos mendocinos de uva blanca. Lamentablemente, entre los años 1930 y 1970, su nombre se generalizó como sinónimo de vino de cantinas y fondas, barato, oscuro, pesado y dulzón. Un breve análisis de la época permite afirmar que muchos de esos vinos estaban hechos, efectivamente, con el cepaje Semillón. Y el dato cobra más sentido si tenemos en cuenta que su color se oscurece rápidamente y que, en aquellos tiempos, nadie controlaba su tendencia a madurar repentinamente en los viñedos, lo que hacía subir el azúcar de manera súbita al tiempo que caía la acidez. Pero también, por otro lado, resulta evidente que en los últimos años de ese período se aludía al “semillón” para referirse a cualquier vino blanco económico, sin importar con qué uvas estuviera elaborado. Existe un dato histórico muy interesante respecto de su mala fama, y es que esos vinos blancos muy oxidados se servían en los bares y pizzerías que no tenían el nivel actual, siempre en vasos de vidrio lupa, gruesos y gastados. Hoy (hablamos de los últimos seis o siete años) parece haber un pálido aire de resurgimiento con este legendario portento de las uvas y los vinos blancos, lo cual no resulta sencillo por los motivos naturales antes mencionados. Basta tener en cuenta que su superficie de cultivo viene retrocediendo de manera sostenida, mientras Chardonnay o Sauvignon Blanc crecen o se mantienen estables. Es evidente que en las zonas bajas o cálidas, el Semillón presenta graves defectos de acidez y problemas estructurales que limitan notoriamente sus cualidades sápidas y aromáticas, además de impedir su conocida capacidad de evolución en botella.

En Argentina, por lo tanto, la mejor expresión se logra en dos lugares concretos, que son la provincia de Mendoza (principalmente en Luján de Cuyo, Maipú y el Valle de Uco) y la Patagonia. El terruño patagónico se muestra como un hogar ideal para la variedad gracias a su clima fresco. De hecho, la bodega Canale elaboró hacia 1985 el primer varietal Semillón vinificado con tecnología moderna, que además ostentó durante mucho tiempo el mérito de ser el ejemplar con más años en el mercado. Su fresco y elegante porte estaba originado en un viñedo de diez hectáreas con plantas que superan los cincuenta años de edad, seguramente las cepas de Semillón más antiguas de la Patagonia y, quizás, del país. En Mendoza, López es una de las pocas bodegas que apostó al cepaje como varietal 100%, aunque la firma tiene una dilatada experiencia en ese campo y lo viene utilizando desde hace años en algunos de sus vinos blancos tradicionales. Es la uva predominante, por ejemplo, del López blanco, y participa en menor proporción en el Rincón Famoso del mismo color. También aporta su fresca pero intensa estructura en varios espumantes de la casa, como los Montchenot Nature y Extra Brut. Esa presencia en las bases para espumosos no debe sorprender, ya que ha sido una práctica muy frecuente en nuestra industria (y lo sigue siendo), casi siempre con resultados comercialmente exitosos, como el Chandon Extra Brut. Con todo, el mayor suceso actual de esta vieja y querible uva parece estar en los cortes, y no resulta casual que casi siempre se trate de una de las dos opciones reconocidas en el mundo. Es decir, el estilo Bordeaux (con Sauvignon Blanc), de tipo fresco y aromático, o el australiano (con Chardonnay), carnoso y frutal. ¿Seguirá creciendo el interés por una uva tan noble y tan olvidada? Ojalá que sea así, porque en el caso del Semillón ese interés cobra las dimensiones de una justa y necesaria reparación histórica.

La oferta de varietales Semillón en el mercado local es decididamente escasa, pero se amplía bastante si tomamos en consideración aquellos blends que lo tienen como integrante. Van entonces siete alternativas de que lo presentan solo o en cortes.

Canale Intimo Sauvignon-Semillón 2011 ($ 49): sucesor del más antiguo de los ejemplar varietal que exisitió en estas tierras hasta hace pocos años. Actualmente, cortado con Sauvignon Blanc, es buen embajador del carácter mineral del Alto Valle delRío Negro, que madura muy bien en botella

Postales del Fin del Mundo Sauvignon Blanc-Semillón 2012 ($ 39): la primera experiencia neuquina al respecto, que ya cuenta con buena repercusión en el mercado y combina los aromas elegantes del Semillón con la vehemencia del Sauvignon Blanc .

Infinitus Chardonnay-Semillón 2011 ($ 58): a pesar de la preponderancia absoluta del primero (75%), el Semillón logra aquí aportar sus rasgos terrosos que moderan la fruta del Chardonnay.

López Blanco 2012 ($ 26): una etiqueta muy apreciada por el consumidor promedio, que está constituida por Semillón en su enorme mayoría, haciendo de él un vino fresco pero también rico y carnoso.

Ricardo Santos Semillón 2010 ($ 75): impecable producto que muestra muy bien todo lo que la uva tiene para ofrecer: aromas minerales, tonos de manzanas y un sabor complejo, fresco y perdurable.

Mendel Semillón 2012 ($ 130): no se puede esperar otra cosa más que excelencia en este producto de Roberto de La Mota. Aromático, elegante, seco pero pleno y sabroso, un lujo que vale la pena darse.

Lágrima Canela Chardonnay-Semillón 2009 ($ 200): como buen ejemplar de blanco bien estructurado que se precie de tal (por acidez y no por alcohol), se mantiene estupendo a pesar de sus años, con más complejidad y amplitud.

Foto: Flickr CC Shishberg


1 comentarios :

VINOS EN CORDOBA dijo...

Estimado Sr. Choren:
Buen día !!
Supongo que lo ha probado (ya que ha andado bastante por la Patagonia para escribir uno de sus libros, que dicho sea de paso me encantó), pero si no le recomiendo degustar el Üdwe Semillón 2012 (Marcelo Miras). Una verdera exquisitez !!
Saludos cordiales.
Roberto Colmenarejo