VINOS DE SAN JUAN: BUENA CALIDAD Y BUENOS PRECIOS

Calidad y precio es una relación de equilibrio cada vez más buscada por el consumidor y cada vez menos ofrecida por la industria. Sin embargo, es posible encontrar casos específicos que merecen ser destacados. En tal sentido, varios vinos sanjuaninos son una muestra cabal de que todavía se puede beber bien pagando sumas muy razonables.

Desde el punto de vista estadístico, San Juan ocupa el segundo lugar en superficie argentina implantada con viñedos. Junto a Mendoza, es la provincia con mayor tradición vitivinícola del país. De hecho, ambas tienen un caudal inmigratorio originado en la misma época, pero con una curiosa diferencia: la mayoría de los italianos se quedó en Mendoza, mientras que los españoles prefirieron “seguir camino” hasta San Juan. Esta rica historia de pioneros, que poblaron sus valles desde 1850 hasta 1930, transformó su geografía, convirtiéndola en un territorio próspero y pujante. Hace unos treinta años, la caída en el consumo global de vinos afectó duramente su producción; un fenómeno que no le fue exclusivo pero sí particularmente difícil. Y a diferencia de Mendoza, que logró reconvertir su industria en pocos años, San Juan tardó bastante en aggiornarse a las circunstancias. Recién hace pocos años, en función de importantes inversiones en viñedos y tecnología de bodega (y también de los importantes diferimientos impositivos), la región logró elaborar en gran escala vinos de primerísimo nivel, atractivos y modernos, capaces de competir palmo a palmo con sus similares de otras zonas.

Sin embargo, la pujanza mendocina de los últimos años no ha podido ser equiparada por las bodegas provinciales, que continúan  luchando por su lugar en el cada vez más difícil escenario de la comercialización dentro del ámbito nacional. La buena noticia es que no son pocas las bodegas de San Juan ofrecen muy atractivas opciones de vinos en términos de la balanza entre lo que cuestan y la satisfacción que generan. Por eso, aquí van siete etiquetas para tener en cuenta:

Fuego Negro Cabernet Sauvignon 2012 ($ 45): más allá de su pertenencia al terruño sanjuanino, la bodega Casa Montes posee de por sí el feliz estigma de las propuestas excelentemente ubicadas en la armonía de calidad y valor. El Cabernet de la nueva línea Fuego Negro se luce rico, fresco, con mucha fruta y tipicidad de su cepa. Su precio lo vuelve perfecto para el día a día.
Alta Bonanza Malbec 2013 ( $ 50): otro de los emprendimientos relativamente nóveles en la provincia que ofrece este representante de nuestra variedad emblemática en un estilo bien joven, franco, directo, frutado, accesible, indicado para el maridaje con los platos más estereotípicos de la cotidianeidad.
Summus Blend 2012 ($ 60): Finca Sierras Azules es una empresa familiar que produce apenas 15.000 litros de vino a partir de uvas propias cultivadas en el Valle Zonda. Este corte (70 Cabernet Sauvignon, 20 Malbec y 10 Syrah) está en sintonía con la mayoría de sus coterráneos en la misma franja del mercado: buena fruta, aromas y sabores limpios, agradable frescura, trago fácil sin desmerecer un cierto cuerpo. Rico y directo, para tomar sin complejos ni dolores de bolsillo.
El Guardado Bonarda 2013 ($ 65): aquí tenemos un establecimiento que ya es bien conocido por los aficionados que se precian de tales, en este caso con un varietal Bonarda, ese mismo que muchos señalan como posible “sucesor” del Malbec. Como sea, el tinto en cuestión se luce por su color rojo bien definido, sus aromas frutados intensos y su gusto redondo, untuoso y a la vez fresco, de agradable final.
Xumek Single Vineyard Syrah 2013 ($ 75): San Juan se incorpora rápidamente a la movida de los orígenes específicos de finca, tal como se aprecia en este caso, que tiene como protagonista a la uva más reconocida del ámbito provincial. Tras un estacionamiento del 50% del vino en roble encontramos un producto complejo, especiado, intenso, potente, para estibar en botella un par de años.
Val Costa Bonarda 2012 ($ 80): volvemos al Bonarda, pero ahora con un perfil de mayor cuerpo y estructura. Ciertamente, la posibilidad de obtener fuerza y calidez es una de las características más deseables de los valles que nos ocupan, y así se nota netamente en este caso. Muy rico, “entrador” en todo sentido, opulento, con fruta madura y una presencia de roble que se nota pero no protagoniza. Vino muy bien elaborado, con un precio acorde a sus virtudes.
Mil Vientos Malbec 2013 ($ 85): el que suscribe recuerda haber probado uno de las primeras etiquetas tímidamente presentadas por esta bodega hace unos cuantos años, y ya entonces mostraba cierto potencial con un notorio matiz que recuerda al eucalipto. Lo volví a notar en este Malbec (aquel era un Cabernet), no obstante lo cual el vino se percibe fresco, de cuerpo medio, equilibrado, curioso pero decididamente grato.

0 comentarios :