La capacidad
inventiva, el ingenio y la pasión son tres rasgos que caracterizan a la gente
que trabaja en el restaurante platense Casa Enna. Allí, además, las bebidas
alcohólicas y los ingredientes de cocina se están uniendo de un modo tan
interesante como original, con resultados verdaderamente notables.
Todas las personas que tienen la oportunidad de almorzar o
cenar en
Casa Enna no dudan en catalogarlo como el mejor restaurante de La
Plata. De la mano de un joven equipo formado por
Diego Zárate, Patricio Zárate
y Diego Velazco, el establecimiento de marras está dando mucho que hablar en el
ámbito gastronómico, como tantas veces ha sido reseñado por
Fondo de Olla ®. Pero no sólo se trata de
la comida, el servicio o la carta de vinos (todos excelentes, por supuesto),
sino de algo más, de una especie de experimento cuyos resultados me han
asombrado profundamente, y eso teniendo en cuenta que la sorpresa no viene
hacia mí muy seguido luego de veintidós años en esta actividad. La cuestión se
reduce a algo que, en principio, no parece extremadamente curioso: elaborar
artesanalmente algunos aperitivos y vermuts. Claro, eso es lo que uno piensa
hasta que empieza a verificar los resultados de ese trabajo minucioso y perseverante, consistente en
ensayar múltiples formas de combinación entre alcoholes, vinos y otras bebidas con
distintos ingredientes de cocina, desde verduras y frutas hasta pescados,
quesos o, directamente, comidas elaboradas. ¿Suena raro, no? Desde luego que
suena raro, pero insisto: una cosa es hablar, y otra muy distinta probar.

Como bien señalan con enorme modestia sus mentores, los
vermut de Casa Enna surgen de la mente de un cocinero (Diego Zárate), y por eso
pueden considerarse “recetas de cocina” aplicadas a un aperitivo clásico para
hacer un aporte a la coctelería nacional. Textualmente aseguran que “es como
meter una comida en un líquido, una manera de estimular el paladar antes del
almuerzo o la cena”. Créanme: degustar
alguna de estas curiosidades hace ingresar la sensibilidad olfativa y gustativa
a un plano superior, familiar pero a la vez diferente, como si uno estuviera
percibiendo sabores conocidos de un modo nunca antes experimentado. Es que las
sensaciones son tan netas, frescas, sabrosas y bien logradas (sin desmerecer
nunca el concepto de vermut) que no hay más remedio que dejarse llevar por ese
juego de aromas, sabores y texturas. Como resulta lógico suponer, los “finales felices” llegan
luego de largas jornadas de prueba y error. Sin embargo, Casa Enna ya puede
acreditar unas sesenta recetas exitosas. Al principio fueron ingredientes
individuales, luego combinaciones de ingredientes y finalmente (el mayor
desafío) platos terminados. En ese orden de cosas, algunos de los aperitivos que
aguardan la salida al ruedo son guacamole, remolacha y apio, banana y
caramelo, humita, ceviche, ensalada caprese, ensalada waldorf y pesto, entre otros. Articulando el
concepto, han comenzado a adaptar tragos clásicos tomando como ejemplo
emblemático el gin tonic, pero reemplazando el gin por sus preparaciones y
logrando así el
mate tónico y el
curry tonic (mi favorito), a los que se
suman la
remolacha-cola y el
caprese –aperol.
En este punto el lector se preguntará nuevamente: ¿suena raro, no? Y otra vez debo aclarar: sí, suena raro, pero sabe rico. Tanto como para esperar que estas perlas de la creatividad y el talento logren la difusión y el reconocimiento que se merecen. Y también el éxito económico que permita verlas elaboradas en mayor escala, embotelladas, etiquetadas y ofrecidas al público conocedor e inteligente.
0 comentarios :
Publicar un comentario