No siempre se da la oportunidad
para descubrir vinos inasequibles en las grandes cadenas de vinotecas y
supermercados. Por eso, la Feria de Vinos de City Bell resultó un excelente
momento para probar y analizar algunas etiquetas de calidad menos conocidas por
el gran público.
Además de sus cualidades bien definidas y conocidas, las ferias de vinos brindan la posibilidad de encontrar productos de distribución acotada, elaborados por bodegas pequeñas y menos rutilantes. En ese sentido, cobran especial interés los eventos que se llevan a cabo fuera de la ciudad de Buenos Aires, ya que muchos establecimientos vitivinícolas comercializan sus productos en casi todo el interior del país pero no en la Capital Federal, evitando así los abusos que allí se cometen. La Feria de Vinos de City Bell es un caso típico: bien conocida por el público de La Plata y el Gran Buenos Aires Sur, nuclea a numerosas firmas cuyos vinos se consiguen con relativa facilidad a pocos kilómetros del Obelisco. Sin embargo, es casi imposible acceder a ellos dentro de los límites que marcan la General Paz y el Riachuelo.
En ese orden de cosas, elegimos siete ejemplares degustados
en tal ocasión con un denominador común: pertenecen a bodegas que luchan por su
lugar en el mercado interno dentro de un esquema de nichos geográficos
específicos distribuidos por todo el país.
Fernández Robles Syrah – Tannat 2012 ($ 35): cada día quedan menos opciones dignas por debajo de los cincuenta pesos, pero el que busca siempre encuentra. Este corte en proporción 80/20 es una excelente opción para todos los días por sus aromas limpios y especiados, su sabor frutado y su frescura en boca. Sin dudas se lucirá junto con las viandas más típicas de la gastronomía hogareña.
Camino al Nevado Malbec 2012 ($ 70): tinto sanrafaelino de color rojo rubí brillante que anticipa aromas ricos y expresivos de la cepa emblemática nacional. El gusto está a tono con lo antedicho dentro de valores de elegancia y frescura. Otro feliz representante de los vinos tomables, accesibles al paladar, que no buscan sólo potencia y concentración.
Díaz R Cabernet Franc ($ 70): Oeste Verde es un pequeño emprendimiento con bodega y viñedos propios que tiene como protagonista a una antigua familia de viñateros de San Juan. El Cabernet Franc de la casa se luce bien fiel a la variedad por sus tonos herbáceos positivos (especialmente eucalipto), sus taninos vivaces y su buena acidez. Su precio es sumamente razonable para la calidad que ostenta, así que vale la pena buscarlo y probarlo.
Jorge Rubio Privado Cabernet Sauvignon s/a ($ 80): un varietal proveniente del extremo sur de la vitivinicultura mendocina que presenta un color rojo bordó pleno y refulgente. En la nariz aparecen frutas maduras y cierto dejo de pimiento que antecede al gusto rico, bien estructurado, capaz de llenar la boca y brindar un grato final.
Finca Buenaventura Áureo de Colección Malbec 2012 ($ 160): el Malbec del Valle de Uco tiene todo lo necesario para agradar a los devotos seguidores del cepaje, en este caso, empezando por su color rojo profundo y sus aromas de ciruela fresca. Al pasar por la boca se muestra untuoso, amable, también frutado, con un dejo de roble que acompaña sin predominar.
Don Yturbe Estate 2009 ($ 170): aunque es una bodega bien conocida por los aficionados enófilos, Larriviere Yturbe comercializa sus vinos de manera selectiva. Probamos el Don Yturbe Estate 2009 (Malbec, Cabernet Sauvignon y Merlot) y nos pareció muy elegante, lleno de rasgos de fruta confitada, sedoso y rico. Un vino estilizado y complejo, para probar con detenimiento.
Santos Beck Gran Vino 2010 ($ 200): otro caso de un productor conocido, cuya búsqueda de partidas y vinificaciones especiales lo ha caracterizado desde sus inicios en la actividad, pero que no es fácil de encontrar en las góndolas. El Gran Vino 2010 es un corte con base Malbec acompañado Merlot y Syrah, bien frutado y muy brioso para su edad, lo que le augura una guarda en botella de algunos años más para acrecentar sus virtudes.




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