Con 8.020 vinos
participantes, el Concurso Mundial de Bruselas cerró el año 2015 batiendo todos
sus récords anteriores. En proporción a la modesta cantidad de etiquetas
presentadas, los vinos argentinos hicieron un buen papel y cosecharon 21
medallas de Oro y Plata.
La bonita ciudad
balnearia de Jesolo está
ubicada a pocos kilómetros de Venecia, sobra las costas del mar Adriático. Allí
se llevó a cabo la 21° edición del Concurso Mundial de Bruselas, una
competencia enológica de referencia en el panorama internacional del vino, que
se ha vuelto itinerante desde 2006. Este año, por sobre todo, resalta como dato
la apabullante cantidad de muestras presentadas y catadas: nada menos que
8.020, pertenecientes a más de 50 países productores de todos los rincones del
planeta. Igual de diversa fue la representación geográfica de los 257 catadores
(enólogos, periodistas y comerciantes de vino de los cinco continentes)
responsables de analizar y calificar los productos de acuerdo con protocolos de cata y sistemas de puntuación que constituyen un ejemplo a nivel internacional.
Desde luego, la impresión individual que uno recoge cada año
está relacionada con los vinos de la zona anfitriona (el Véneto, en este caso)
y con aquellos probados durante las tres jornadas de degustación. En el primer caso,
el mayor interés residió en modelos regionales bastante conocidos: Valpolicella
(sólo los Amarone y Recioto), ciertos ejemplares de Soave con algo más que frescura y
corrección, y los infaltables y espumosos
Proseccos. Esto se cata
durante las diversas comidas, visitas y seminarios profesionales dictados fuera
del horario de concurso en sí mismo, que se desarrolla siempre por la mañana.
Allí, en el trabajo propiamente dicho, me tocó en suerte una serie bastante
variopinta de especímenes europeos y también algunos del Nuevo Mundo. El primer
día Chardonnay del Languedoc, tintos de la Cotes du Rhone, Cabernet Sauvignon
de Chile y finalmente Ribera del Duero. El segundo comenzamos con blancos de
Canarias, luego Prosecco, más tarde Frizzante Rosso y dos series de tintos para
culminar: Penedés y Sicilia. El tercero arrancamos con blancos de Eslovaquia,
después blancos del Abbruzzo, seguidos por tres series tintas: portugueses de
Dao, del Líbano (incluido un espectacular Chateau
Ksara 2012, marca que probé por primera vez en Vinexpo 1999) y Montgne
Saint Emilion en el cierre. Vale aclarar que el conocimiento marcario de lo
probado se obtiene siempre luego de las catas, nunca antes.
Pero lo que más le importa a los habitantes de estas tierras
es el papel desempeñado por nuestro país. Y felizmente le fue bastante bien:
casi un 50% de efectividad sobre el total de muestras enviadas, con 9 medallas
de oro y 12 de plata. Aquí están, a modo de culminación, los vinos argentinos
premiados en este Concurso Mundial de Bruselas Jesolo 2015.
Oro: Amancaya
2012 (Domaines Baron de Rotschild), Benito A Blend 2012 (Palo Alto), Caro 2012
(Domaines Baron de Rotschild), Dos Cumbres 2011(Freixenet), Graffigna
Centenario Malbec 2013 (Pernod Ricard), Ruca Malen Malbec 2012 (Ruca Malen),
Tamarí Zhik 2011 (Tamarí), Trapiche Oak Cask Malbec 2012 (Trapiche), Vallisto
Malbec 2011 (Vallisto)
Plata: Amadores
Cabernet Sauvignon 2012 (Palo Alto), Diamandes de Uco Malbec 2012 (Diamandes),
Filosur Cabernet Sauvignon 2014 (Andeluna), Graffigna Centenario Elevation Red
Blend 2013 (Pernod Ricard), Graffigna Grand
Reserve Malbec 2012 (Pernod Ricard), Kinien Don Raúl 2012 (Ruca Malen),
Melipal Nazarenas Vineyard 1923 2012 (Melipal), Michel Torino Colección Malbec
2014 (El Esteco), Milonga Malbec 2013 (Amadeo Marañon), Perlita Malbec-Syrah
2013 (Diamandes), Santiago Graffigna Blend 2011 (Pernod Ricard), Séptima Gran
Reserva 2012 (Séptima).




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