Las vacaciones no son
una excusa para dejar de probar nuevas etiquetas y nuevas cosechas. Aquí van
siete vinos que representan bien lo que ofrece el mercado nacional en el 2014
que comienza.
Bien puede decirse que la aparición y el desarrollo de vinos
de gran calidad ha sido la movida más audaz de la industria vitivinícola
nacional en los últimos años. Semejante evolución no hubiera sido imposible de no ser por el
empeño de las bodegas, el mejoramiento integral de los procesos de producción y
el éxito de Argentina en las ferias y concursos internacionales. Ahora bien,
para poder mantener ese empuje en un escenario internacional que se torna cada
día más complejo, uno de los desafíos más importantes será encontrarle la
vuelta a la complicada ecuación “calidad versus costos”, especialmente en
aquellos vinos cuya calidad es el principal eje de su existencia. En otras
palabras, los vinos de gamas altas son aquellos que están más sometidos a la
mirada del consumidor.
La mejoría integral del aspecto cualitativo fue lenta pero
sostenida durante las décadas de 1990 y 2000, en sintonía con un paralelo
ascenso de los valores de venta al público. Esto último tuvo mayor repercusión
en el ámbito doméstico que en el global, o al menos suscitó más comentarios.
Pero lo importante del caso es que las reglas del juego han cambiado
drásticamente en apenas un par de años. El difícil panorama económico (que ya
no reconoce fronteras) genera una pregunta casi obligada para todos los que
disfrutan del buen vino argentino: ¿se verá afectada la calidad de las mejores
etiquetas locales? No hay respuestas certeras para tal interrogante, ya que
todo depende de la evolución de la coyuntura actual. Con todo, el mercado
vernáculo sigue ofreciendo alternativas para todos los bolsillos, de las cuales
seleccionamos siete etiquetas que combinan tintos, blancos y rosados.
Gran Los Arboles
Malbec 2012 ($ 45): no podían faltar las novedades en materia del varietal
emblemático argentino. Así lo entendió Navarro Correas, que acaba de sumarlo a
otra línea de precio accesible basada en la franqueza de la fruta con el
soporte de la madera. De gusto agradable y cuerpo medio, es una opción válida
para todos los días.
Phebus Malbec Rosé
2012 ($ 53): el Malbec también ofrece lo suyo entre los rosados. El de
Phebus ya es un clásico, caracterizado por una excelente frescura que no va en
detrimento del cuerpo. Por eso es sabroso y estimulante, como para acompañar
pastas varias y pescados de todo tipo.
Atilio Avena Reserva
Roble Syrah 2007 ($ 58): no está nada mal encontrar en las góndolas algunos
tintos que van un poco más allá de los dos o tres años de vida. Con siete años
bien llevados, este Syrah se luce especiado, complejo, muy apto para acompañar
platos acordes con sabores carnosos y envolventes.
Alfredo Roca Fincas
Torrontés 2013 ($ 70): EL Torrontés de Salta está muy bueno, pero es
novedosa e interesante la posibilidad de probar otras variantes a ese origen
geográfico. La gente de Alfredo Roca se le animó a las uvas de San Rafael y logró un blanco muy elegante en el
que se entremezclan aromas vegetales, florales y cítricos, pero con una
delicadeza especial que permite beber toda la botella sin tapujos. Por su
silueta sosegada y fresca, resulta perfecto para agradar a aquellos que se
espantan con la vehemencia aromática de los ejemplares norteños.
Serbal Malbec 2012 ($
95): hace algunos años hubiera dicho que este vino transitaba un “estilo
europeo”, pero desde hace un tiempo prefiero referirme a la “elegancia
argentina”, esa que transitan los bodegueros y técnicos que no compiten por
lograr color y cuerpo. En ese sentido, este Malbec es arquetípico, bien
estilizado, aromático y profundo, muy
tomable.
Alta Vista Atemporal
Malbec - Touriga 2012 ($ 160): dada la naturaleza heterogénea de nuestros
viñedos, la Argentina es un campo propicio para la experimentación y el
desarrollo de los cortes más osados y singulares. En este caso tenemos el noble
Malbec junto con la Touriga Nacional, una cepa insignia de Portugal y, muy
especialmente, de los vinos de Oporto. Intenso, de buen color (sin
exageraciones), amplio, con tonos de fruta madura y taninos vivos que le
auguran mejoría por otros dos o tres años en botella.
Montechez Cabernet
Franc ($ 180): El Cabernet Franc no para de crecer en las estanterías. La
nueva etiqueta de Montechez representa bien sus mejores atributos, como el
carácter especiado y vegetal (leve pimiento mediante) que se suma al moderados
dejos de chocolate y tabaco, lógicos luego de una crianza en barricas bastante
prolongada. Muy buen vino, con un precio razonable para su calidad.


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