Además de su mítica
fama y de su renombre mundial, el Syrah ha tenido en Argentina un desarrollo productivo
y comercial extraordinario. ¿Qué le encuentran los productores y los
consumidores a este singular vino?
Tanto la producción como el comercio de vinos están siempre
condicionados por los diversos vaivenes del mercado, con las diferentes modas
en primer lugar. Existen tipos de productos que agradan al público durante
períodos relativamente cortos, mientras que otros, más clásicos, tienen una
vigencia que se extiende de manera indefinida por el tiempo. Pero el caso del
Syrah no tiene antecedentes en Argentina. Tal vez los memoriosos recuerden lo
que sucedía hace unos veinte años atrás, cuando su modestísima participación en
las góndolas nacionales como varietal coincidía con su escasez de cultivo (ver
recuadro). En aquel entonces, muy pocas marcas exhibían el nombre de la exótica
variedad en sus etiquetas, entre las que se contaban Caballero de la Cepa, de
Finca Flichman, Colección Privada, de Navarro Correas, y Val Semina, de Santa
Ana. El paso de los años fue testigo de un cambio espectacular en ese mismo
escenario, donde el Syrah "explotó" de una manera que resulta difícil
de explicar, alcanzando un porcentaje inusitado de crecimiento, que supera
ampliamente el 2.000 por ciento. Y lo más interesante de todo es que ese
fabuloso aumento productivo tiene su repercusión en el mercado, con varietales
que proliferan en las estanterías de manera periódica.
El nuevo siglo encontró al Syrah encarando el ansiado papel
de "variedad emblemática provincial", siendo San Juan la provincia
que lo eligió debido a la tipicidad que allí logra. No obstante, algo parecido
ocurre en Catamarca, La Rioja y el Este de Mendoza, lugares en donde los
productores aseguran alcanzar la misma calidad y definición. Precisamente,
nadie discute la excelencia que alcanza el cepaje que nos ocupa en los
territorios de clima templado a cálido y mucha luminosidad, como los citados,
que coinciden a su vez con las características de su terruño natal, el sur de
Francia. En cambio, es frecuente escuchar comentarios recurrentes acerca de la
dificultad para plantarlo y producirlo en regiones con menos intensidad solar y
temperaturas más bajas, donde, según la teoría, resulta francamente trabajoso
obtener un carácter varietal convincente.
Pero existen ya varios casos de vinos Syrah elaborados en el Valle de
Uco que podrían cuestionar, al menos en parte, ese rótulo de variedad para
climas cálidos.
De un modo u otro, se trata de un vino con amplia oferta en
el ámbito nacional, de la cual elegimos siete ejemplares que representan sendas
facetas de la variedad.
25/5 Syrah 2007 ($
55): con su clima de desierto extremo, el terruño pampeano logra un buen
ejemplo de su potencial a través de este vino. Potente y cálido, pero también
aromático, especiado y complejo. Un lujo con carnes de caza.
Rutini Syrah 2006
($ 211): lujosa alternativa, como todas las de esta escudería marcaria. Lleva el sello de la elegancia que
caracteriza a la casa, con aromas plenos y un cuerpo completo pero nada pesado.
Muy bien elaborado.
Ruca Malen Syrah 2007
($ 94): muy buen opción para los que quieren apreciar un Syrah brioso,
cárnico, bien expresivo de la cepa y también muy tomable. Le hace los honres a
una carne al horno bien condimentada.
Decero Syrah 2010 ($
94): representante de un estilo más consustanciado con la concentración. De
color oscuro y sabores poderosos, que concluyen con un cuerpo completo,
intenso. Necesita botella, pero vale la pena esperarlo.
Finca Las Moras Gran
Syrah 2007 ($ 205): señalado por muchos (incluido el que suscribe) como el
Syrah más logrado de la Argentina en términos de expresión, complejidad y
calidad general. Es un vino para paladear con mucha atención, que exhibe todo
el potencial del cepaje en nuestras tierras.
Caballero de la Cepa
Syrah 2009 ($ 48): un clásico, cuya historia se remonta a la década de
1960. Flichman fue una de las primeras bodegas nacionales en experimentar con
la uva Syrah en Mendoza, lo que convierte a esta etiqueta en histórica. ¿El
vino? Rico, aromático, de buen cuerpo, recordable.
Luigi Bosca Syrah
2010 ($ 83): proveniente de un buen viñedo de Maipú, este tinto conjuga el
carácter especiado con una fruta rica y jugosa, todo en un conjunto que
satisface bien el paladar.


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